Los restos de Fray Mario Fuenzalida descansarán en la tierra natal de Esquiú

Oct 13, 2026 | Actualidad, Bicentenario Esquiú 2026, devoción, Difusión, Fray Mamerto Esquiú, Homenaje

Seis años después de su partida, el fraile que llevó a Esquiú a las aulas y a la radio descansará en la tierra natal del Beato, en el año del Bicentenario.

Este miércoles 14 de octubre, la comunidad del departamento Fray Mamerto Esquiú recibe los restos de Fray Mario Rubén Fuenzalida OFM, trasladados por su familia desde Santiago del Estero. La llegada está prevista cerca de las 10, con misa en la parroquia San José, reseña de su trayectoria, campanadas y toque de silencio a cargo de la Banda de Música. Luego será sepultado en el panteón familiar, en el Cementerio Municipal de Piedra Blanca.

Fray Mario nació en el departamento Santa María el 13 de mayo de 1940. A los 12 años escuchó a un predicador hablar de San Francisco Solano y se le acercó para decirle: “Yo también quiero ser como San Francisco Solano”. Se formó en las casas franciscanas de Catamarca y Córdoba, y fue ordenado sacerdote en 1964.

Como párroco en Piedra Blanca, el encuentro con la casa natal de Esquiú lo marcó para siempre. Arregló la iglesia, levantó el monumento de la montañita y organizó la Justa del Saber, en la que cinco o seis escuelas de la zona estudiaban la vida de Esquiú y los alumnos ganaban viajes como premio.

Acompañó durante décadas la causa de beatificación de Fray Mamerto Esquiú y fue uno de sus difusores incansables: en el aula, en la radio, en cada destino adonde misionó. También fue capellán del Hospital de Niños de Córdoba y sirvió en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Rioja y Santiago del Estero. Fray Eduardo Zatti OFM recuerda a Fray Mario, “un misionero en plena acción”.

Murió el 17 de agosto de 2020 en Santiago del Estero, en plena actividad. Dos días antes había grabado desde su habitación un mensaje para la fiesta de la Asunción. Esquiú fue beatificado un año después, acontecimiento en el que se lo recordó con gratitud.

Su hermana Rosita lo dice con la sencillez de quien lo conoció desde siempre: Mario vuelve «como a dar este empuje». Y en su nombre invita a devotos, vecinos y peregrinos que llegan a la casa natal a no aflojar: «La oración es un arma. Si rezamos en familia, en las instituciones, en los colegios, pronto nuestro beato estará en los altares». Oración por su canonización. 

Cada mañana, después de rezar, Fray Mario preguntaba: “¿Qué tarea tenemos que hacer hoy?”. En el Bicentenario, esa pregunta queda en nuestras manos.

 

 

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