Comunicación Causa del Beato Fray Mamerto Esquiú.
Este es el cuaderno de intenciones de la gente. Un cuaderno sencillo, escrito a mano, que acompaña la imagen del Beato Fray Mamerto Esquiú cuando es recibida en los hogares. En sus páginas quedan guardadas palabras de gratitud, pedidos confiados, dibujos nacidos del afecto y gestos de fe cotidiana. Allí, cada familia deja constancia de una presencia que se vuelve cercana, escuchada, viva.
En cada trazo y en cada palabra late una fe que no necesita explicarse. Quien dibuja a Esquiú con una corona expresa una certeza nacida del corazón: para esa persona —como para tantas otras— Esquiú ya es santo porque acompaña, consuela y no se olvida de las historias concretas, de los dolores, de los nombres propios. Esa es la fama de santidad que crece en lo cotidiano, cuando el pueblo reconoce a alguien como cercano y fiel.
La fe que aparece en estas hojas no es solemne ni distante. Es una fe doméstica, agradecida, profundamente humana. En ese gesto humilde de escribir, de rezar y de dibujar, la gente consagra a Esquiú como lo que ya experimenta: un padre atento, presente en la vida cotidiana.
Un año de misión en 100 hogares
Video: Prensa Comisión del Bicentenario de Esquiú en Catamarca.
Durante este último año, el Beato Fray Mamerto Esquiú misionero visitó alrededor de 100 hogares en la ciudad Capital de Catamarca y el Valle Central. En cada casa permanece tres días, acompañado por un cuaderno de gracias e intenciones, un folleto, estampas con la oración al Beato y el triduo para rezar en familia.
Cada hogar prepara su propio altar, donde la imagen de Esquiú se encuentra con la Virgen del Valle y con los santos de devoción familiar, transformando la casa en un espacio de oración, memoria y encuentro.

