Natalia y su Promesa: peregrinación de Luz del Beato Esquiú en Fiambalá

Nov 13, 2025 | Actualidad, devoción, Difusión, Fray Mamerto Esquiú, Testimonios

“Si usted me ayuda a caminar…”

Nacida en Fiambalá, Catamarca, Natalia Santana estaba a cargo de un grupo de jóvenes de la Catedral Basílica Nuestra Señora del Valle, donde acompañaba y animaba la fe de otros. Pero su vida dio un giro inesperado: una meningitis la dejó dos meses en coma, y los médicos le habían dicho a su familia que no había posibilidad de sobrevivir. Cuando despertó, sus piernas no respondían. En ese momento miró una pequeña imagen del Beato Mamerto Esquiú —a quien apenas conocía— y le dijo con el alma:

“Si usted me ayuda a caminar, lo voy a llevar a todos lados.”

Le llevó un año y medio de rehabilitación volver a caminar. Luego, acompañada por su madre —que cose los sayales y ya hizo más de 5.000 con materiales donados—, Alicia, compañeros de su trabajo y otros voluntarios, decidió cumplir la promesa. Así nació una misión sencilla y profunda: llevar al “beatito” dónde él quiera ir. 

Fiambalá: tierra natal y punto de partida

Eligió como punto de partida Fiambalá, su tierra natal, un lugar que recibe visitantes y turistas durante todo el año atraídos por sus termas y paisajes. En la plaza central, donde se encuentra la imagen del Beato Esquiú, Natalia colocó una mesa informativa con estampas, cuadernos de intenciones y souvenires que realiza junto a su madre. Los vecinos y también los turistas comenzaron a detenerse, curiosos, para compartir lo que sabían o habían oído del Beato:

“Yo vivo en una calle Esquiú.”
“En mi pueblo hay una escuela con su nombre…”

Así, entre locales y viajeros, la historia del Beato empezó a caminar nuevamente.

“La gente que lo conoce, lo va amando.”

Una fe que abre corazones

El 4 de septiembre de 2024, Natalia fue a agradecerle a Esquiú:

“Él me abrió las puertas y los corazones.”

En cada casa donde llega la imagen —aunque se la pasen al vecino—, el “beatito”, como ella lo llama, se queda para amar esa casa. Como don Casio, que perdió a su esposa hace un mes y no quiso desprenderse de la imagen:

“El beatito se queda conmigo”, dijo entre lágrimas. Hoy, una nueva imagen llega a acompañarlo. Ver video de la historia aquí 

“Peregrinación de Luz”

Así nació la Peregrinación de Luz, un camino misionero que Natalia recorre con su mochila misionera, cargada de:

  •  Imágenes del Beato

  •  Cruces Tau

  •  Sayales, hilos y cordones para enseñar a hacer los nuditos franciscanos

  • Cuadernos de intenciones

  •  Estampas y pequeños recuerdos hechos con amor

Se mueve en transporte público, a pie o con la ayuda de amigos y hermanas.

Talleres con niños

En cada lugar, Natalia organiza talleres con niños, donde mientras arman los nuditos franciscanos, descubren quién fue el Beato Esquiú y aprenden sobre la oración, la humildad y la alegría de servir.

Rutas y comunidades visitadas

La misión ya llegó a:

  • Belén – Barranca Larga el puente de fe lo tejen las familias- 

  • Anillaco – Tinogasta 

  • San Antonio – La Paz 

  • Fiambalá 

También realizó la primera entronización camino a Chile, en una gruta de más de 70 años en el paraje Guanchín, junto al cerro de San Francisco.

Un sueño que sigue andando

Natalia sueña en grande:

“Que cada argentino tenga esa chispa misionera, que pueda creer y amar.
Yo dejaría una imagen en cada pueblo.”

¿Te interesó esta historia? Seguiremos compartiendo anécdotas y testimonios que Natalia va recogiendo en su camino junto al Beatito Esquiú.

 

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