En este 2026 jubilar, la familia franciscana celebra tres memorias que convergen en una misma gracia. Entre ellas, el rostro del Beato Fray Mamerto Esquiú se alza con fuerza y ternura, recordándonos que la santidad brota en nuestra tierra y habla con voz argentina al mundo.
Su presencia en el Triple Jubileo Franciscano es una invitación a reconocer que su vida -entregada a Dios, a la unidad y al bien común- forma parte viva de la historia franciscana que hoy seguimos caminando.
El bicentenario de su natalicio se convierte así en un acto de memoria agradecida: dar gracias por la vida de este fraile que fue y sigue siendo un regalo para la Argentina y para el mundo, discípulo y testigo de la unidad y la paz social.
Tres memorias. Una misma gracia.
Un corazón franciscano que sigue latiendo.


