Le faltaban las sandalias

Feb 17, 2026 | Actualidad, devoción, Difusión, Fray Mamerto Esquiú, Testimonios

Rosana Triunfetti. Comunicadora Causas de santidad. 

Tadeo tenía todo lo que necesitaba, menos una cosa: las sandalias. ¿Pero para qué querría sandalias? En esos días alguien se las compró. No solo le cambió la cara de felicidad: le dio entusiasmo y compromiso a lo que venía haciendo en Fiambalá. Tiene tan solo ocho años. Una misionera de Fiambalá lo descubrió, pensando en la sorpresa que le darían el día de su cumpleaños. 

El nombre Tadeo proviene del arameo Taddai o Thaddai, y pasó al griego como Thaddaios. El significado más aceptado es: valiente, de corazón fuerte; algunos lo vinculan también con pecho o corazón. Le calza justo el nombre a Tadeo de Fiambalá, porque él nos sugiere resistencia y ternura. Misionar requiere una valentía mezclada con entrega, pero a los 8 años es como descubrir un tesoro.

Hay un personaje animado, Tadeo Jones, creado por Enrique Gato. Es un albañil soñador que quiere ser arqueólogo y vive grandes aventuras.

Tadeo de Fiambalá fue descubriendo sus sueños desde los cuato años, cuando comenzó como monaguillo. Conoce todo lo que un monaguillo tiene que hacer y no falta nunca, porque ama ese lugar, cerquita de la mesa del altar, respirando con la fuerza de su comunidad. 

Tadeo, el discípulo de Jesús (no el Iscariote), aparece entre los Doce. En su camino con Jesús hace una pregunta radical:
“Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros y no al mundo?”
Y Jesús responde hablando de amor y de morada interior.

Tadeo de Fiambalá tiene esa valentía misionera. Camina por las calles de su barrio junto a su abuela Carmen, su inspiración. Llevan el mismo ritmo, a la par, y en sus brazos el Beato Fray Mamerto Esquiú, como quien porta algo valioso.Tadeo pidió tener túnica marrón, como los franciscanos. Nos evoca a Doña María de las Nieves Medina, cuando mandó hacer el primer sayal del pequeño Mamerto.

La misión le regaló juegos, caminatas, entusiasmo, ilusiones, aprendizajes y alegría. Le regaló también un sueño: tener en su casa una pequeña imagen de Esquiú. Porque la que peregrina no se detiene: visita, bendice y sigue camino.

 

El sueño de las sandalias ya se cumplió.
Ahora queda esperar su cumpleaños…
y ver qué nuevos sueños empiezan a caminar.

 

Producción: Natalia Santana
Misionera de Esquiú en Fiambalá

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