En la Iglesia San Pedro de Alcántara, en Catamarca, colmada de fieles, Fr. Emilio Andrada compartió un mensaje de gratitud y homenaje en el marco del 143.º aniversario de la muerte del Beato Mamerto Esquiú, dando inicio al Año Jubilar por el Bicentenario de su nacimiento.
El Ministro Provincial de la Orden de Frailes menores, comenzó expresando su agradecimiento a Monseñor Luis Urbanc, destacando la iniciativa de la diócesis de sumar esta celebración al camino jubilar del Bicentenario. Extendió también su saludo a las autoridades presentes, pero puso un énfasis especial en los fieles devotos, muchos de ellos peregrinos, que se congregaron en este templo tan significativo para la memoria franciscana y eclesial de Catamarca.
Al retomar el lema elegido para el Año Jubilar —“Beato Mamerto Esquiú, apóstol, ciudadano y servidor de la unidad”—, Fr. Emilio subrayó la identidad profunda de Beato Mamerto Esquiú: «un apóstol que se supo enviado por el Pueblo de Dios, que predicó y escribió, pero que sobre todo dio testimonio con su propia vida.*
Video: Gracias Prensa de Catamarca.
“Sirvió a Jesús al modo de San Francisco”, recordó, destacando que su compromiso también abrazó la unidad y la organización de la Patria, convirtiéndose en un puente de comunión entre personas y pueblos. En ese marco, señaló la responsabilidad que hoy asume la Orden de los Frailes Menores en el acompañamiento y avance de la Causa de Canonización, e invitó a todos a sostenerla con la oración, con la esperanza de que algún día el Beato Esquiú sea reconocido como santo.
Sus palabras concluyeron entre aplausos cálidos y prolongados, reflejo de una comunidad viva y agradecida. El templo se vio colmado de fieles, como no sucedía desde hace tiempo, signo elocuente de la vigencia de la figura de Esquiú y del profundo afecto del pueblo hacia su pastor.

Foto: Fr. Pablo Reartes OFM.

