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Esquiú y su amor al Sagrado Corazón de Jesús

Nov 6, 2020 | Fray Mamerto Esquiú, Sermones

En la amplia y rica Biblioteca de Esquiú ubicamos el Sermón del Sagrado Corazón de Jesús. Predicado por el fraile franciscano en la capilla del Colegio de Jesús, en la ciudad de Salta, el día 4 de junio de 1880.

Compartimos algunos párrafos de este sermón que cautivan el corazón sin distinción de credos. Palabras que dedicó al Corazón de Jesús hace 140 años y aún siguen siendo iluminadoras para las nuevas generaciones.

“Ese divino Corazón así herido con nuestras ingratitudes, ¡ah!, ese Corazón de infinita bondad y mansedumbre no cesa de amarnos, antes bien con las mismas llagas, cruz y espinas en que hemos convertido su amor, continúa diciéndonos: ‘como me amó mi Padre, así yo os he amado. ¡amadme, pues, vosotros y permaneced en mi amor!’. Consideremos pues atentamente estas palabras de un precio infinito y para hacerlo y que sea con fruto invoquemos antes a la Santísima Madre de Dios, y por esto Madre del amor hermoso”. (p.191).

“Yo adoro y creo en el incomprensible misterio de que el Unigénito de Dios haya amado al hombre, a este vil gusanillo de la tierra, con el amor con que Él es amado por el Eterno Padre” (p.191).

“Al decirnos el Señor ‘como me amó mi Padre, así yo os he amado’, no solo nos da en esas palabras la medida del amor que nos tiene, sino que principalmente quiere enseñarnos la causa y razón de su amor, es decir, que nos ama porque ha recibido de su eterno padre el mandato de amarnos, porque él lo ha enviado a salvar el mundo por el amor”. (p.192).

“Jesucristo es Dios y ama como Dios, nos ama con el amor con que le amó su Padre y por esta causa no se contentó con dar la vida por nosotros, sino que quiso estar con nosotros hasta la consumación de los siglos en el Sacramento del Altar”. (p.194).

“Ese divino y amantísimo corazón no cesa de clamar con su misma paciencia y mansedumbre finita: como me amó mi Padre así yo os he amado. Permaneced pues en mi amor”. (p.194).

“Cada uno de vosotros entre en su propio corazón y pregúntese a sí mismo: ¿Qué es lo que debo a un Dios que así me ha amado?”. (p.194).

“Apartarse del mal y obrar el bien; este es el deber de todos nosotros, esta es la grande y sagradísima obligación que nos impone el amor de Jesucristo, esta es la condición de nuestra propia felicidad”. (p.195).

“Su amor, es cierto, nos impone el sacrificio de nuestras pasiones, nos exige la renuncia de nosotros mismos, y el seguirlo con la cruz; pero para alentarnos, Él primero se entregó a la muerte de cruz, por nuestro amor; Él sostiene nuestra debilidad, Él endulza nuestras penas, ¡Él nos pide que nos unamos a sus dolores con el fin de que seamos participantes de su gloria y felicidad infinita!”. (p.196).

En este link descarga el Sermón completo en PDF 

En este link acerca del Corazón de Fray Mamerto Esquiú 

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